La Azotea de María José Aguilar Gutiérrez

Azotea es vocablo de origen árabe con el que denominamos la techumbre o cubierta plana de una edificación. Una zona diáfana, transitable, por donde poder caminar.

En aquellos lugares que gozan la mayor parte del año de un clima soleado como sucede en Andalucía, región sur de España, es de buen uso y costumbre que las casas gocen de azotea. Antaño, allí se situaban los lavaderos de ropa que una vez limpia se tendía, y aún hoy día se tiende, sobre alambres para secar al sol.

En las azoteas se vareaban y sacudían alfombras, se abrían y desentrañaban los ya extintos colchones de lana de oveja o de borra. Airearlos y mullirlos era un arduo pero necesario menester que se realizaba, de cuando en cuando, para desembarazarles del apelmazamiento a que se sometían con facilidad debido al peso soportado de los cuerpos que descansaban sobre ellos.

Pero la utilidad y el servicio de una azotea da para mucho más.

¿Ha perdido el Arte su conexión con la humanidad?

Salvatore Vaccariello señaló que el arte es un camino de fe y no le falta razón.

La fe, la esperanza y la caridad son virtudes teologales, desde el punto de vista religioso, infundidas por Dios en el ser humano y susceptibles de desarrollo y crecimiento con su práctica diaria.

Independientemente de nuestras creencias religiosas o de la carencia de ellas, creo que efectivamente, como indiqué anteriormente, estamos viviendo una grave crisis económica derivada de una profunda crisis de valores humanos y el arte está siendo sacudido por el fraude y la especulación de los mercados.

Hablemos de Arte

Todos y cada uno de nosotros tenemos una idea o experiencia sobre lo que es o debería ser Arte, independientemente de nuestra formación académica, nuestra posición social o económica. Un concepto del que no todos se atreven a hablar en público, tal vez por temor a ser clasificados como personas culturalmente mal preparadas o, lo que es peor, de poca sensibilidad.

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María José Aguilar

María José Aguilar nace en 1964 en la ciudad de Sevilla, España.

Desde su más temprana edad manifiesta inclinaciones y dotes artísticas.

Crece admirando a los grandes maestros de la Historia de la Pintura, especialmente a los pintores barrocos españoles como Murillo, Velázquez, Zurbarán, Valdés Leal ... que ejercerán sobre ella una primera y gran influencia.

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María José Aguilar Gutiérrez 

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