Año 2003
Óleo sobre tabla
55 x 46 cm
La madre sostiene en el regazo al niño que duerme, acariciando con la punta de los dedos su pequeño cuerpo. La cabeza girada hacia la derecha y la mirada alejada, son indicativos de estar recordando posiblemente aquellos sonidos que llenaron su propia infancia y que ahora comienza antojársele cada vez más lejana.
La necesidad de contacto y cercanía física que precisa un bebé con su madre, supera incluso a su necesidad de alimento. Las conductas maternales de apego y atención al hijo crearán fuertes y duraderos vínculos entre ambos, cimentando el saludable crecimiento del niño.
©María José Aguilar





